Sr. Obama
En su visita a Chile usted perdió la oportunidad de pedir pendón al pueblo chileno por el asesinato de su presidente, Salvador Allende y la masacre de miles de chilenos.
Y en esa solicitud de perdón al pueblo chileno podría haberlo echo extensivo a toda Latinoamérica, pedir perdón al pueblo nicaragüense por el asesinato de Sandino, la entronización de Anastasio Somoza y la masacre realizada por los contras solventados por su país.
A El Salvador por el asesinato del Monseñor Romero y el la masacre de miles de salvadoreños.
A Cuba por Bahía de los Cochinos, la degradación de su pueblo durante la hegemonía norteamericana y los intentos de asesinato a su presidente Fidel Castro.
A Colombia por el asesinato de Eliécer Gaitán a favor de United Fruit y la implantación de un guerra civil que sigue hasta nuestros días.
A Honduras por el derrocamiento del presidente Zelaya y la miseria de su pueblo.
A Panamá por el asesinato de Torrijos, la implantación del tirano Noriega y el robo del canal.
A la isla de Granada por la invasión y el asesinato de Maurice Bishop.
A la Argentina por Videla. Martinez de Hoz y los 30.000 desaparecidos.
A Ecuador por la contaminación de Chevron.
A Venezuela por el intento de derrocar al presidente Chávez.
A México por el robo de su petróleo, el desastre económico del NAFTA y el sostenimiento de los carteles del narcotráfico para abastecer a los norteamericanos de drogas y a los bancos de dinero negro, (el CITI es el primer beneficiario, se lo aviso por si no lo sabe).
A Perú por el golpe contra Juan Velasco Alvarado.
A Bolivia por el intento de robo de su gas, por el gobierno de Garcia Meza y el intento de derrocamiento del presidente Evo Morales.
A Uruguay por Bordaberry.
Pedir disculpas por la enseñanza de torturas y el adiestramiento de militares golpistas en la Escuela de Las Américas.
Por la deuda externa de Latinoamérica que para lo único que sirvió fue para pagar el déficit del sistema financiero norteamericano.
Por la depredación de la naturaleza en beneficio de sus transnacionales.
La lista es interminable, los gobiernos y el pueblo norteamericano le han hecho tanto mal a Latinoamérica y al mundo en su conjunto que es impensable algo peor.
Como ejemplo podríamos tomar a Japón que hoy se encuentra sumido en la tragedia de un terremoto y su consiguiente tsunami, algo minúsculo en comparación de las dos bombas atómicas que el gobierno y el pueblo norteamericano tiraron en ese país.
A los norteamericanos no les alcanza la vida de varias generaciones para pedir disculpas al mundo por sus matanzas, tienen la triste diferencia con los demás imperios, (el romano, el bizantino, el soviético, el español, el británico, el francés, etc., etc.), de haber masacrado pueblos en todos los continentes, pendón en Oceanía a los tasmaneses los masacro el imperio británico, Norteamérica se lo perdió.
Sr. Obama su miseria es inmensa, con sus ancestros raptados, esclavizados, torturados y masacrados usted se para sobre sus tumbas para raptar, esclavizar, torturar y masacrar con el solo hecho del beneficio y el dispendio económico de un pueblo, el norteamericano, acostumbrado a la depredación y el sometimiento de los pueblos vulnerables.
Pensar que algunos que se hacen llamar geopolíticos o analistas internacionales hablaban de un cambio de paradigma con su llegada a la casa blanca, decían que un negro y descendiente de africanos cambiaria la historia, difícil cambiar algo que se cree lo mejor, Ud. esta convencido que esto es lo mejor y que los muertos en la periferia de EE.UU., o sea todo el mundo, son daños colaterales que se inmolan para el beneficio de una comunidad superior, la norteamericana.
Es por todo esto que me produce mucha pena que todavía sea recibido por gobiernos Latinoamericanos que someten a sus pueblos a su desagradable figura.
Seoane Hector
DNI 14456705
D
esde el inicio de la extática
Resulta inconsistentemente insostenible la descabellada propaganda revolución del jazmínque impregnó los cuatro rincones del mundo árabe, han sido defenestrados dos sátrapas aliados de Estados Unidos (EU), Gran Bretaña (GB) y Francia en el norte de África (Bin Ali Baba y Hosni Mubarak; este último también adepto de Israel) y se han escenificado en el lapso de una semana dos
intervenciones(eufemismos que encubren guerras donde el común denominador se subsume por el control de los hidrocarburos): Bahrein y Libia.
occidentalsobre la
protección de civilesde Bengasi para implementar la zona de exclusión aérea en toda Libia mediante las operaciones bélicas de Francia, EU y Gran Bretaña –en ese orden secuencial y para citar sólo a tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.
Occidenteemerge fracturado con la abstención relevante de Alemania respecto a la
Resolución 1973del Consejo de Seguridad, además de la inhibición conspicua del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ya no se diga la reticencia de Turquía.
¿Por qué
Occidente(sin Alemania) no protege entonces a los
civilescontestatarios de Bahrein y Yemen, cuyos regímenes son aliados de EU, GB y Francia?
¿Son diferentes los
civilesde Bahrein (ver Bajo la Lupa 16/3/11) y Yemen (Bajo la Lupa 2/3/11) a los de Bengasi?
Lorientlejour.com (19/3/11), uno de los rotativos mas pro occidentales del mundo árabe, narra que
las autoridades de Bahrein destruyeron la Plaza de la Perla para facilitar el tráfico vehicular. La desacralización es mayúscula: la Plaza de la Perla representa
el monumento que se convirtió en el símbolo de la contestación reprimida violentamente (¡súper sic!) por las fuerzas gubernamentales.
¿Que tan
violentadeberá ser la represión gubernamental para que valga un operativo bélico de Francia, GB y EU, bajo el resguardo de una resolución del Consejo de Seguridad?
En
Occidenteel petróleo decide su axiología.
La batalla por Libia no tiene nada que ver con la hipócrita
protección de los civiles, lo cual enunciamos en la radio española Prisa en una entrevista con Ángels Barceló en Hora 25 Global (18/3/11).
Si el represor de
civilesposee petróleo y es aliado de EU, GB y Francia, pues tan sencillo como esconder la cabeza como avestruz.
Al contrario, si el
represores una potencia petrolera volátil, como Libia, en sus relaciones sado-masoquistas con
Occidente(no olvidar las excelentes relaciones del coronel Kadafi con el ex primer británico Tony Blair y con el mismo Sarkozy, sobre las que podemos redactar una truculenta enciclopedia), entonces, se invoca selectivamente la salvación del género humano en Bengasi.
El mismo día que se aprobaba la
Resolución 1973para detener el sitio de Bengasi por las tribus leales al coronel Kadafi, otro sátrapa, Abdalá Saleh, con más de 30 años en el poder y gran aliado de EU en contra de Al Qaeda, realizaba una
carnicería (¡súper sic!) en Saná(lorientlejour.com19/3/11).
Bahrein y Yemen, dos aliados de EU (por extensión, de GB y Francia), y cuyos déspotas tienen licencia para asesinar a sus opositores pacifistas, han decretado
el estado de emergencia.
Andrew North de BBC News (18/3/11) –una televisora gubernamental de GB, vale recordar– pregunta cándidamente:
¿Por qué EU apoya el uso de la fuerza en Libia, pero no en Bahrein ni en Yemen?
North insiste obsesivamente:
¿Cuál es la diferencia entre Libia y Yemen o Bahrein? Los tres estados han usado la violencia para aplastar las protestas pro democracia.
Finalmente, se responde:
Asevera que Arabia Saudita –furiosa por la defenestración de Mubarak, pero todavía
Concluye North con una apreciación de Marina Ottaway, directora del programa sobre Medio Oriente del Carnegie Endowment for International Peace:
Ya que existen
Mas allá de la palmaria esquizofrenia que expone dos pesas y dos medidas frente al mismo fenómeno contestatario, cuando la situación en el mundo árabe es sumamente precaria y excesivamente fluida,
Cabe destacar que Libia es un país cuya rivalidad entre sus dos polos históricos de poder es explotada por
En la fase del caos inherente a la transición del incipiente orden multipolar,
En una redición del
El costo aventurero de la fractura
Steve Clemons, muy consultado jefe de política exterior de New America Foundation, quien suele ser amigable con Obama, revela que la
Los problemas del siglo XXI no se resuelven con cañoneros reflejos condicionados de las decadentes potencias coloniales. Son tiempos de prudencia y de ajuste realista, no de fugas hacia delante.
El avispero de Libia, sea cual fuere su desenlace, que no parece halagüeño para nadie, es apenas el prólogo de un voluminoso libro que está por escribirse en el mundo árabe, pero también en toda África, donde se celebrarán numerosas elecciones este año que pueden despertar los demonios legados por el colonialismo.
¿Tendrán aviones y pilotos suficientes Francia, GB y EU para imponer zonas de exclusión aérea –es decir, el
Alea jacta est: la moneda está en el aire.
en un nivel la respuesta es obvia (¡súper sic!) Bahrein y Yemen son aliados de EU, especialmente Bahrein, con su amplia base naval estadunidense. Libia no lo es¡Que hallazgo!
Asevera que Arabia Saudita –furiosa por la defenestración de Mubarak, pero todavía
gran aliada de EU– ha impuesto una
línea roja sunnitaen Bahrein.
Concluye North con una apreciación de Marina Ottaway, directora del programa sobre Medio Oriente del Carnegie Endowment for International Peace:
Al final, los intereses vienen primero. Para EU
la estabilidad en los países petroleros aliados ahora parece (sic) cortar la esperanza de sus movimientos contestatarios. ¿Podrán? ¿Hasta cuándo?
Ya que existen
líneas rojas sunnitasen ciertas
subregionesde Medio Oriente, ¿Habrá también, en la óptica estadunidense, equivalentes de
líneas rojas chiítas?
Mas allá de la palmaria esquizofrenia que expone dos pesas y dos medidas frente al mismo fenómeno contestatario, cuando la situación en el mundo árabe es sumamente precaria y excesivamente fluida,
Occidenteoptó por repetir sus trágicos errores tanto en los Balcanes (v.gr Srebrenica) como en Irak, con sus disfuncionales
zonas de exclusión aéreay decidió tomar partido en contra de las tribus de Trípoli y en favor de las tribus de Bengasi (donde se encuentra la mayor cantidad de los hidrocarburos de Libia, según la cartografía francesa de Le Monde 19/3/11).
Cabe destacar que Libia es un país cuya rivalidad entre sus dos polos históricos de poder es explotada por
Occidente: Tripolitania (capital Trípoli) y Cirenaica (capital Bengasi).
En la fase del caos inherente a la transición del incipiente orden multipolar,
Occidenteno cuenta con Alemania, que se ha acercado más a Rusia y a China, mientras se aleja de la impetuosidad legendaria de Nicolas Sarkozy, de la eterna perfidia británica de David Cameron y de la notable inconsistencia de Obama, quien se debate dramáticamente entre el viejo orden del
poder duromilitar y el
poder blandodel siglo XXI, cuando EU se encuentra empantanado en Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen y hasta en la transfrontera con México (con sus letales drones).
En una redición del
entendimiento cordial(Entente cordiale) franco-británico reminiscente del anacrónico colonialismo decimonónico, ¿Sarkozy y Cameron le forzaron la mano a Obama, quien lanzó la orden de disparar sus misiles durante el inicio en Brasil de su gira mercantilista a Latinoamérica?
El costo aventurero de la fractura
occidentalpor Libia puede ser enorme.
Steve Clemons, muy consultado jefe de política exterior de New America Foundation, quien suele ser amigable con Obama, revela que la
Casa Blanca vuela sin estrategia y que tenemos ahora una presidencia reactiva (sic) y no una que sea estratégica(The Foreign Policiy 18/3/11).
Los problemas del siglo XXI no se resuelven con cañoneros reflejos condicionados de las decadentes potencias coloniales. Son tiempos de prudencia y de ajuste realista, no de fugas hacia delante.
El avispero de Libia, sea cual fuere su desenlace, que no parece halagüeño para nadie, es apenas el prólogo de un voluminoso libro que está por escribirse en el mundo árabe, pero también en toda África, donde se celebrarán numerosas elecciones este año que pueden despertar los demonios legados por el colonialismo.
¿Tendrán aviones y pilotos suficientes Francia, GB y EU para imponer zonas de exclusión aérea –es decir, el
modelo libio– en los 22 países árabes o en los 57 países de la Organización de la Conferencia Islámica o en los 53 países de Unión Africana?
Alea jacta est: la moneda está en el aire.